Daniel Divinsky (c) ehlingmedia 2010

Daniel Divinsky (c) ehlingmedia 2010

Daniel Divinski es el director y propietario de Ediciones de la Flor de Buenos Aires, un de las editoriales mas importantes en este país. Fundado en 1967, Ediciones de la Flor se afianzaría como una editorial “clásica” del mercado argentino, publicando, por ejemplo, a gran parte de los humoristas gráficos argentinos.
Durante la dictadura militar, Divinsky, su pareja y su pequeño hijo debieron exiliarse en Venezuela durante seis años,luego de pasar cuatro meses detenidos, y de haber sido liberados por la presión de las asociaciones internacionales de editores. En 1982 regresó a la Argentina, y continuó desempeñándose como director de De la Flor. Además, fue interventor de LR3 Radio Belgrano y dirigió “Plural”, revista editada por la Fundación Plural para la Participación Democrática.
Esta entrevista fue realizada por Holger Ehling en febrero de 2010.

Ediciones de la Flor, es un de las editoriales más exitosos en Argentina. ¿Qué es Ediciones de la Flor? Y… ¿por qué existe Ediciones de la Flor?

Es un emprendimiento de base cultural, a pesar de que el desarrollo natural de las necesidades hizo que fuera comercial y exitosa en lo comercial. Empezó como una iniciativa exclusivamente de vocación, de hobby, de diversión. Yo era abogado y la instalé con un socio abogado en sus comienzos. Y en algún momento, a partir de 1970, devino profesional. Devino profesional obligatoriamente porque nuestro máximo autor en materia de ventas y conocido mundialmente, que es Quino, el autor de Mafalda, tuvo un conflicto con su editor original, recurrió a mi socio y a mí como abogados para tratar de cobrar sus derechos de autor y de allí decidió que los libros de Mafalda y todos sus otros libros demográficos, muchos de los cuales están publicados en Alemania y en Italia y en casi todo el mundo empezaran a ser publicados por Ediciones de la Flor. Allí fue el gran salto, convirtió una iniciativa totalmente amateur en una editorial profesional.

Y el cambio de amateur a profesional, ¿cómo ha sido?

Bueno, básicamente se produjo un hecho para mí muy importante. Yo era abogado, ejercía muy a disgusto la profesión de abogado y no podía mantenerse simultáneamente el ejercicio de esa profesión con el manejo de una editorial que iba creciendo. En ese momento mi socio original decide seguir siendo abogado. Mi mujer, que es economista, se asocia conmigo y entonces le da a la editorial la estructura profesional que era necesaria. Esto se va a mantener así hasta 1977, cuando la dictadura militar prohíbe un libro de la editorial. Como consecuencia, un libro infantil comprado en la feria de Frankfurt en el 1973, que era una fábula sobre el que la unión hace la fuerza pero fue interpretada como una alegoría a la guerrilla. Y a consecuencia de eso, la junta militar dispone para ambos en prisióna mi mujer y a mí, lo que fueron 4 meses y medio, mientras averiguaran si teníamos alguna relación con los movimientos políticos armados, con los que no teníamos ninguna relación.
Después de eso nos ponen en libertad, optamos por salir al exilio, nos instalamos en Venezuela durante 6 años y la editorial siguió funcionando conducida por la madre de mi mujer y por el equipo mínimo que teníamos y me… fortalecida y con posibilidad de sobrevivir por la fidelidad de los autores. Tanto Quino, que era el autor más vendido, como el segundo más vendido, otro humorista gráfico pero también novelista, Roberto Fontanarosa, permanecieron fieles a la editorial y siguieron publicando con de la Flor a pesar de que los dueños habían estado presos y luego en el exilio.

Al inicio de la historia de Ediciones de la Flor era Quino. Quino y Mafalda son propiedades importantes para la empresa hoy también pero, ¿quiénes son los otros?

Principalmente seguimos tratando de descubrir autores demográficos. En Argentina hay una tradición de dibujo de humor y de dibujo de historieta dramática muy extensa que en la parte de la historieta de aventuras la nutrió la presencia de Hugo Prat, el gran dibujante italiano que vivió en la Argentina muchos años. Y entonces seguimos aportando nuevos autores, apostamos a uno que tuvo mucho éxito, Sendra con su historieta Matías. Apostamos a otro que ahora es el mayor suceso que firma con el nombre de Nick, con una historieta cuyo personaje es un gato, Gaturro, que los chicos han convertido en su ídolo. Tiene una gracia diferente, más ingenua. Otro que es el adorado de los adolescentes, que es Liniers con una tira que tiene un nombre que es una palabra muy antigua, “macanudo”, que sería el equivalente a un OK muy firme, que ha causado una gran repercusión entre los adolescentes, entre los teenagers, pero que por lo visto no sólo aquí porque se ha traducido al italiano, se ha traducido al francés en Canadá y está en vías de traducción al inglés y estudiándose la traducción al alemán, o sea que su humor es bastante universal.

El mercado de libros en Argentina es un mercado pequeño en comparación con los mercados en Europa. ¿Cómo es posible tener éxito comercialmente en ese contexto?

El mercado es pequeño con relación a lo que podría ser el mercado francés o el mercado alemán o el mercado italiano. Pero, dicen los editores españoles que en proporción a la población es más importante el mercado argentino que el español.
Teniendo en cuenta los números absolutos de población y dado que no está concentrado el poder editorial de la misma manera que en otros países, es posible que editoriales medianas y chicas independientes logren tener éxitos editoriales, porque no es suficiente, por suerte, para la venta de los libros, la publicidad o los medios de promoción pagos a los que recurren los grandes grupos. A veces basta con la promoción boca a oído, la recomendación o las voces que se corren. Más todavía en las épocas de Internet, donde los blogs de los autores tienen visitantes que normalmente no leerían los periódicos donde se publican las historietas originales pero que sí acceden a través de Internet, que en ese sentido me parece que ha resultado sumamente útil.

Las empresas de librerías como Cúspide, como Yenny, IHLSA, y otros están concentradas en la región de Buenos Aires. ¿Cómo es posible comprar los libros de Ediciones de la Flor en lugares como Calafate o Salda o otras..?

Bueno, buen ejemplo el de Calafate, porque es una de las zonas turísticas del sur de la Argentina donde se ha abierto la mayor cantidad de librerías. Desde hace unos 5 años tenemos un vendedor viajero que atiende solamente la Patagonia, donde hasta hace 10 años no había librerías y todos los que requerían comprar libros los pedían a través del correo para pagarlos contra reembolso. No tengo las cifras exactas, pero Calafate, Bariloche, que es otra zona turística, Ushuaia, en la Tierra de Fuego, son de los lugares donde han aparecido mayor cantidad de librerías sólidas en los últimos 10 años. Cadenas como Yenny tienen casas importantes en ciudades del interior de la república, en Mendoza, en Rosario, en Córdoba, pero al mismo tiempo coexisten con librerías medianas y pequeñas históricamente muy antiguas que siguen manteniendo su clientela y que son las que nutren la demanda de los libros menos vendidos, porque las cadenas tienden a vender solo los más vendidos y entonces crean un espacio para las otras librerías de menores dimensiones.

En otros segmentos del mercado del libro en América Latina, existe un gran problema con la importación de libros de España. Los libros son muy caros pero la producción de libros originales en países de América Latina no es lo grande que podría ser. Para su segmento, ¿es un problema también que vengan demasiados libros de España y Europa a este mercado?

No, todo lo contrario. Cuando se produce a fines del año 2001 una gran devaluación del peso argentino y los libros importados tanto de España como de México empezaron a resultar muy caros, eso fortaleció la demanda de los libros editados en la Argentina. Y además permitió el surgimiento de no menos de 20 ó 25 editoriales que hoy, 9 años después, subsisten sólidas sin haberse convertido en grandes empresas, pero que sobreviven muy dignamente publicando líneas editoriales definidas.
Y en cuanto al resto de Latinoamérica, cuando nosotros empezamos, en mi primer viaje para vender libros lo hice en 1970 porque teníamos un vendedor viajero que trabajaba para varias editoriales y que murió relativamente joven, entonces tuve que reemplazarlo y de paso, para conocer Latinoamérica, había muy escasa producción en países como Ecuador, Perú, y autores peruanos, ecuatorianos, de Puerto Rico, me confiaron manuscritos para publicarlos en la Argentina, lo cual tenía el efecto de que nos creaba a nosotros un mercado y para ellos les creaba el prestigio del reconocimiento exterior de los valores de su obra. La obra era valiosa independientemente de que se hubiera reconocido en el exterior.
Y así tuvimos grandes éxitos, como una novela de un puertorriqueño, La guaracha y el macho camacho, que está traducida a varios idiomas, también al alemán, que es un longseller, porque la publicamos hace 30 años y sigue vendiendo una edición de 5.000 ejemplares por año. O El Pueblo soy y”, de Pedro Jorge Vera, un escritor ecuatoriano, o Barrio de Broncas de José Antonio Bravo, un escritor peruano, que nos sirvieron para abrir mercados. A los autores les servía para publicar en la Argentina y tener una especie de efecto de promoción de rebote y esto ahora es menos posible porque efectivamente hay una actividad editorial importante en casi todos los países hispanoamericanos.

¿Cuál es el futuro para Ediciones de la Flor? Es una empresa mediana, ¿tienes posibilidad de vender la empresa? ¿Qué quieres que pase con la empresa?

Mi colega Jorge Herralde, el dueño de Anagrama, que tiene unos años más que yo, dice que el futuro de Anagrama lo va a determinar la biología, así que cuando él se enferme o se muera, la editorial dejará de existir. Yo no soy tan trágico, tampoco quisiera trabajar hasta mi último suspiro, pero la idea no sería nunca venderla porque la editorial es sólida, no tiene ninguna deficiencia financiera o económica. Lo que tiene es un poco de cansancio de los dueños, que somos mi mujer y yo, que hace 40 años que estamos bregando con esto. Se puede pensar de convertirla en una cooperativa que la maneje el personal hasta en algún momento cerrarla y que se convierta en un buen recuerdo de la cultura nacional.