Cuestionario Proust – Las respuestas de David Unger

El Cuestionario Proust es un antiguo juego de salón, una especie de “test” de la personalidad, que popularizó el famoso escritor Marcel Proust, ya que cuando se lo hicieron, sus respuestas fueron de lo más ingeniosas.
En Cuenta Centroamérica, hemos adaptado 10 de las 30 preguntas de las que conforman el Cuestionario Proust, llevándolas a nuestro terreno, el de la literatura en general y las plumas centroamericanas en especial, con el propósito de averiguar qué es lo que nuestros escritores y escritoras ya más famosos piensan sobre algunos temas de la vida, la profesión del escritor y la región en que vivimos.

DavidUngerLacasitaEsta entrevista con David Unger fue publicada en el blog Cuenta Centroamerica de Goethe-Institut Mexiko.
David Unger nació en la ciudad de Guatemala en 1950. Cinco años después, sus padres deciden emigrar a Estados Unidos y a partir de ese momento, la relación de David con Guatemala se convierte en intermitente pero constante.
Sus libros -escritos en inglés, y luego traducidos al español- se han publicado en Guatemala, México y Estados Unidos. Es autor de las novelas Vivir en el maldito trópico, El precio de la fuga, Para mí, eres divina, y de los cuentos agrupados en el volumen Ni chicha ni limonada.
Al anunciarle como Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2014, el Consejo Asesor para las Letras del Ministerio de Cultura de Guatemala señaló “La experiencia de vida de David Unger se traduce en una capacidad literaria de explorar distintas realidades que convergen en este país y que son universales. La propuesta literaria de Unger es una muestra de que la literatura guatemalteca, que refleja las esencias y contradicciones de este país, algo que solo puede escribirse desde fuera”.

1. En pocas palabras, yo soy…
Un chucho. Digo esto porque soy un perro de raza indefinida. Mi mamá nació en el Cairo, mi papá en Hamburgo y yo en Guatemala. He vivido en los EEUU desde los cuatro años, pero escribo casi exclusivamente sobre Guatemala, en inglés y no en castellano. Aunque tengo ciudadanía norteamericana, y participo en la vida cívica de este país, me siento obsesionado con Guatemala y asuntos latinoamericanos. Es decir, soy ni chicha ni limonada, y lo acepto como un don.

2. Escribo porque…
no queda otro. Hay cosas que quiero entender, ideas y tramas que quiero explorar, y lo hago con las palabras. No tengo el lujo de escribir todos los días por los trabajos que tengo y creo que eso me libera un poco de ser “un escritor profesional,” algo que no quisiera ser. Si llegaría el día que no tuviera nada que decir creo que estaría feliz de no escribir más. Me convertí en novelista a una edad avanzada (52 años), y creo que no tengo que demonstrar nada a nadie, aun a mí mismo.

3. El texto que he escrito que mejor me define es… 
el cuento infantil titulado La Casita (México: CIDCLI, 2012). Es el texto que más refleja mi propia vida y mi infancia en la Ciudad de Guatemala. Sin embargo, se la pregunta es cual de mis escritos contiene los elementos que más me interesan—la política, el humor, la epopeya de una familia—tendría que escoger la novela Vivir en el maldito trópico. Al mismo tiempo, creo que mi nueva novela inédita The Mastermind (El manipulador), sobre el caso Rosenberg en Guatemala, tiene muchos de los elementos que caracterizaron mis novelas anteriores: personajes bien definidos, mucho humor, suspenso, misterio, sexo y comentario político. Vamos a ver qué opinan los críticos.

4. Admiro a las personas que…
tienen suficiente confianza en ellos mismos, los que no tengan la necesidad de presumir ni rebajar a la gente a su al redores para sentirse bien. Gente con visión pero con la humildad de tener interés en la vida y los pleitos de otros. Admiro a Sergio Ramírez Mercado, por ejemplo, por si gran capacidad de empatizar con otros, los menos afortunados.

5. La felicidad es…
vivir y dejar a la gente vivir al mismo tiempo que uno se entrega a mejorar este mundo tan fracturado y dañado. Saco mucho placer de estar con la gente que quiero y admiro mucho: mi mujer, mis hijas, mis amigos. A la vez, me encanta un buen tequila, un ron Zacapa, un tamalito o chuchito guatemalteco, todo compartido con gente querida.

6. Mi lema de vida es…
la vida es insatisfactoria y que somos incapaces de cambiar esto. Suena algo budista, y aún pesimista, aunque no lo es. A la vez, creo que tenemos la obligación de mejorar la situación humana: haciendo arte, trabajando para el bien de todos (mis hijas trabajan para organizaciones que defienden los derechos de las mujeres, de los inmigrantes, de los encarcelados), tratando de mejorar las cosas y no cagarlas.

7. Mi palabra favorita…
es amor. Hay que amar y recibir el amor recíproco. Sentir amor te permite agradecer los dones que la vida nos trae. Los que no sienten amor producen guerra y sufrimiento.

8. Un consejo que daría a los jóvenes es…
que lean, que gocen, que viajen, que hagan el amor bien y mucho, que respeten a las mujeres, los ancianos, los pordioseros. Que no abusen de nada en este mundo tan frágil y tan explotado.

9. Tres autores de mi país que recomiendo a otros son… 
José Luis Perdomo, Denise Phe-Funchal y Javier Mosquera Saravia. Los tres son muy talentosos, de maneras muy distintas, pero cada uno de ellos tiene su propia visión del mundo. Los dos últimos son novelistas y cuentistas; José Luis es crítico, antólogo, filósofo y posiblemente la persona con la más amplia vista de la literatura guatemalteca y latinoamericana de mi país.

10. Centroamérica es para mí… 
la bella cintura de una mujer que se llama América. Esto podría implicar que soy misógino, comparando el istmo con una mujer, pero espero que no. Centroamérica contiene las delicias de todo el continente: su gente, su comida, su paisaje son un encanto. También se encuentra en esta cintura los narcos, gente nefasta, criminales horrorosos, jefes de estado que son comemierdas. Pero para mí, el día de hoy, Centroamérica contiene la abundancia de la vida, lo bueno y lo malo.

Works by David Unger.